EL ÁRBOL DE LAS PRÁCTICAS DEL I CHING DAO EN EL CAMINO DE AUTO DESARROLLO (Introducción)

Shu Yuan-Chen desde el AULA DE ESTUDIOS DE LA BIOTIKA ha iniciado una estrecha colaboración con Juan Li, creador del sistema taoísta conocido como I CHING DAO.

Hace ya más de 6 años que en el Aula de Estudios de la Biotika se imparten cursos de I Ching de la línea Jing Fang I,  dónde se ayuda a los alumnos a profundizar en el conocimiento de uno mismo a través de su Hexagrama Natal y de consultas puntuales al I Ching en momentos de dudas. En el Hexagrama Natal de una persona aparecen las áreas de vida en que se presentarán las dificultades y las cualidades personales que ayudarán a solventarlas;  se refleja el “contrato de vida” y conocerlo es de gran ayuda para avanzar pues es imprescindible aceptarlo, asumirlo y responsabilizarse de él para lograr el propósito de vida. 

Por otro lado, el sistema taoísta I Ching Dao presenta un sistema de prácticas que incluye técnicas para transformar las emociones negativas y potenciar las positivas. El individuo puede utilizarlas para aprender a sanar la mente y las relaciones y así prevenir las enfermedades. 

Ambos sistemas aportan valiosas herramientas para saber cómo encaminarse en la vida y juntos multiplican su potencial.

Shu Yuan Chen
“Cuando la salud está ausente, la sabiduría no se manifiesta; no se crea arte; tampoco se puede realizar esfuerzo; las riquezas son inútiles y el razonamiento impotente” Herophilies, 300 AC

El proceso de los cambios, característico de la dimensión física, toma lugar a través del cambio de estructuras. En nuestra era estamos experimentando acelerados procesos de cambios, que implica que no hay estructuras, ya sean políticas, económicas, sociales o de familia, capaces de mantener su integridad por mucho tiempo. A nivel individual, la aceleración se manifiesta inicialmente como estados de agitación y estrés, y en casos más avanzados como enfermedades progresivamente más difíciles de sanar.

La profesión médica de ser un simple proceso de uno a uno en el pasado, ha crecido hasta convertirse en una gigantesca industria que requiere un enorme apoyo tecnológico y una base especializada que no hay profesional que sea capaz de abarcarla en su totalidad.

El que una colosal industria médica multinacional se haya establecido, es señal de la precariedad en que la salud del ser humano se encuentra en la actualidad. Si miramos adelante a los próximos diez años, podemos decir ¿que el paso de cambios acelerados va a disminuir? ¿Que la contaminación ambiental se va a frenar y el aire y las aguas van a estar mucho más limpias? ¿Que el nivel de pobreza que afecta a más de la mitad de la humanidad se va a detener? ¿Que el grado de alergias y nuevas enfermedades va a desaparecer?  ¿O que el índice de crimen que afecta a las grandes ciudades va a disminuir?

A no ser que operemos desde un nivel de fantasías y falsas ilusiones, es realista el ver que los problemas que nos afectan en la actualidad se van a intensificar y las condiciones de vida en todo el planeta se van a deteriorar mucho más.
Estamos en un punto en la historia de la humanidad en que la ilusión de que todo va a salir bien sin hacer nada más, no es suficiente. Todos los indicadores apuntan a que hace falta a nivel individual, el hacer importantes decisiones si un grado de equilibrio y salud se quiere lograr en medio de esta avalancha de cambios acelerados.
Tomando en cuenta la naturaleza del presente, es urgente el que una clara estrategia de cómo afrontar los cambios y cómo mantener el equilibrio físico, emocional y mental sea parte de nuestro inventario de habilidades. La verdadera riqueza en esta era no es el tener montañas de dinero, propiedades o poder. La felicidad que se espera lograr teniendo tantos recursos, sería ilusoria si uno está enfermo, o si la mente no está en paz con el mundo y uno mismo o si estamos en perenne conflicto con nuestras familias y las personas que nos rodean. La verdadera riqueza en esta era reside en saber cómo sanar las causas del estrés, dolor y sufrimiento y de ser capaz de asistir a otros a que lo logren también. 

Es un tremendo desafío lograr la felicidad cuando a nuestro alrededor hay intenso sufrimiento y el ambiente en que vivimos está físicamente contaminado y saturado de crimen y corrupción. La verdadera riqueza en esta era consiste en conocer las causas de las enfermedades y saber cómo prevenirlas; conocer las causas del sufrimiento y saber cómo aliviarlo y conocer las causas de la felicidad y el bienestar y saber cómo aumentarlas. Todos aspiramos a una mejor calidad de vida para nosotros y nuestros seres queridos. Para lograrlo hay que hacer algo más que soñar y desear, hay que tomar decisiones y dar pasos decisivos para realizarlo.

Hemos heredado de la antigüedad diferentes sistemas de autodesarrollo que nos permiten atravesar los cambios que la vida nos presenta con un alto grado de integridad, a la vez que ser plenamente capaces de ayudar a otros seres a que lo logren también. Hay una gran abundancia de prácticas en nuestra era de afanosa búsqueda de equilibrio e integridad. Muchas de esas prácticas son poderosísimas, otras son ineficaces y otras peligrosas por las condiciones tan estrictas que requieren para que se logren. Instintivamente, en esta era buscamos cosas que sean fiables. Estructuras que ofrezcan un alto grado de integridad y fiabilidad por los siglos de acumulada experiencia que las forman. El sistema taoísta, es una de esas estructuras ininterrumpidamente trasmitida desde milenios atrás. Originado en la China antigua, ha cruzado las aguas y llegado al mundo occidental en los últimos treinta años, gracias al esfuerzo de muchos maestros entre los cuales el Maestro Mantak Chia sobresale por introducir un sistema entero, en vez de prácticas aisladas o fuera de contexto.

Aquí en España, el sistema taoísta ha sido sistemáticamente presentado por el Maestro Juan Li a través de la estructura conocida como el I Ching Dao. Después de colaborar por más de doce años con el Maestro Mantak Chia desde la introducción del Dao en Estados Unidos, Juan Li ha continuado desarrollando toda una serie de talleres orientados a las condiciones específicas de la cultura occidental, especialmente al gran núcleo de problemas debidos a las emociones; a la pésima relación con la familia; al intenso estado de auto rechazo;  a las condiciones mentales de alto estrés, egoísmo y falta de dirección en la vida. 

El I Ching Dao consiste en una estructura de prácticas de auto desarrollo que se enseñan en talleres de dos a cuatro días y seguidamente se llevan a cabo en casa, progresivamente y estableciendo una manera simple y directa de hacerse responsable de la salud y bienestar propio. En esta era, la idea de que nuestra salud y bienestar depende de los médicos y la Seguridad Social, ya está más que demostrado que es imposible. El individuo tiene que aprender a prevenir las enfermedades aprendiendo a sanar la mente, las emociones, las relaciones y saber cómo encaminarse en la vida estableciendo metas que concuerden con nuestras más íntimas necesidades. Simultáneamente, para generar las condiciones propicias para la felicidad y bienestar, el individuo tiene que aprender que el generar beneficios para otros es la base de la buena salud e inagotable vitalidad. En fin, el individuo tiene que aprender a cómo vivir. Mirando la tele, estando atento a los mensajes en el teléfono, buscando por  internet o votando en las próximas elecciones no aprendemos a vivir, hay que hacer un esfuerzo más concentrado y específico para poder vivir en plenitud y saber qué hacer cuando encontramos el abundante dolor y sufrimiento que predomina en nuestra era.

La estructura del Sistema I Ching Dao se presenta como un árbol de prácticas que comienza con las raíces, se desarrolla con el tronco y expande y florece con las ramas. El árbol de las prácticas tiene cinco niveles que en sucesivos artículos iremos presentando.

Maestro Juan Li
Instructor del programa I Ching Dao
Colaborador del Aula de Estudios de La Biotika
www.labiotika.es

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