La calabaza: Una hortaliza muy utilizada en la cocina macrobiótica de invierno. Receta

En nuestra tienda y restaurante nunca faltan las calabazas en la temporada de invierno. Existen dos variedades principales de calabazas, de invierno y de verano: la calabaza de invierno es de sabor más dulce, lo que aporta a los platos un sabor dulzón, y su carne es tierna y fibrosa.

La calabaza es un alimento antioxidante que permite la neutralización de los radicales libres que producen las enfermedades por degeneración de las células, por eso es un alimento muy importante para prevenir el cáncer. 

No posee apenas grasas ni hidratos de carbono y su contenido en fibra la convierte en un alimento muy saciante, además posee mucílagos, ideales para el correcto funcionamiento del tránsito intestinal, por lo que ayuda a prevenir y curar el estreñimiento. Tiene un efecto diurético, pudiendo ser utilizada en casos de trastornos urinarios. Ayuda a regular el nivel de glucosa en la sangre.

La calabaza es rica en carotenos necesarios para la formación de la vitamina A, esta vitamina es muy importante para prevenir enfermedades de los ojos como las cataratas o la pérdida de visión. Destaca también la presencia de la vitamina E y C. La vitamina C es fundamental para el buen funcionamiento del aparato circulatorio. En cuanto a los minerales, aporta magnesio, calcio, potasio, fósforo y hierro.

Calabaza al horno
Calabazas cortadas en forma alargada, aceite de oliva sal y pimienta Sal y pimienta 
Se precalienta el horno a 180º. Se corta la calabaza en tiras de dos centímetros y se elimina la cáscara. Se mezclan bien con aceite de oliva sal y pimienta y se colocan en una bandeja para el horno, se mete al horno hasta que la calabaza esté dorada y tierna.

 

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