El Origen Del Feng Shui

El Feng Shui es una ciencia original de China. Algunos confunden el Feng Shui con Geobiología ó Geomancia, otros con una tradición china o una decoración de estilo chino, algunos lo consideran una religión o camino espiritual… Existe mucha información en castellano sobre Feng Shui, pero la mayoría está incompleta, mal traducida o mal interpretada al no ser información de primera mano.

El Feng Shui, si lo analizamos en profundidad, es un estudio de gran complejidad para su entendimiento aunque se sepa hablar chino perfectamente. Sólo unas pocas personas conocen en su totalidad el verdadero Feng Shui por haber sido una práctica privilegiada de emperadores y nobles. Por eso, un buen profesor con pleno conocimiento es infinitamente más útil que leer miles de libros traducidos.

Si se quiere profundizar en el Feng Shui, es importante  buscar un buen experto que pueda asesorarte presencialmente. Hay un dicho chino que dice: «Un mal médico sólo perjudica a un paciente, pero un inexperto en Feng Shui perjudica a una familia entera.»  

El Feng Shui puede ayudar a mejorar la vida de los demás, pero no es un negocio con fines de lucro. 
Para entender el origen del Feng Shui primero hay que conocer el I Ching y los «Pa Kua». El I Ching, es uno de los textos más importantes de la filosofía china, tiene más de 2000 años de antigüedad (1200 AC). El término I Ching se traduce en occidente como “Libro de las mutaciones o de los cambios». 

El I Ching puede utilizarse como texto filosófico que ilumina el inconsciente siendo de gran ayuda para la exploración y conocimiento de uno mismo. Es un libro práctico y concreto, como la mentalidad china, que proporciona información sobre los ritmos de la naturaleza y de todo lo que nos rodea, que nos aconseja de cómo insertarse del modo más favorable en el flujo de los acontecimientos de nuestra vida cotidiana. 


Pa Kua (8 Trigramas)


Se dice que cuando el legendario emperador Fú Xī meditaba a orillas del río Amarillo surgió de las aguas un caballo con cabeza de dragón; en su lomo tenía dibujos formados por redondeles blancos y negros, formando el llamado Mapa del Río Amarillo o Hō Tú. Fú Xī  interpretó y utilizó el Hō Tú para esquematizar el Orden del Mundo,  utilizando una línea discontinua para representar el yin, y una línea continua para el yang, y formando agrupaciones de líneas yin y de líneas yang construyó los ocho trigramas para representar las ocho expresiones básicas de la naturaleza.

Al emperador Wén se le atribuye la construcción de los 64 hexagramas. Descubrió que combinando de dos en dos los ocho trigramas de Fú Xī se obtenían 8  8 = 64 figuras o Kuà que ofrecían una clasificación más fina para representar con mayor detalle las diferentes situaciones que se presentan en la vida. Wén comprendió que con los 64 Kuà se podía descifrar el mundo y entender el flujo de los cambios de la naturaleza. Además, para cada hexagrama escribió textos que explican su sentido y que dan consejos sobre la conducta correcta a seguir en la situación descrita por la figura o kuà.  

Confucio realizó un inventario explicando la relación del I Ching con la filosofía China antigua, incluyendo el Budismo, el Taoísmo y el Confucionismo. A sus 70 años, cansado de sus labores de gobierno, se retiró para dedicarse únicamente al estudio del I Ching. En una ocasión afirmó: “Si pudiera alargar mi vida, dedicaría 50 años al estudio del I Ching y ya no cometería grandes errores”.

El I-Ching que fue el origen de las matemáticas, la astronomía, la medicina, la ciencia, e incluso del Kong Fu en la antigua China, no sólo es la esencia y el centro de su cultura, sino también un libro que explica las reglas del cambio en el Cosmos (el orden en las cosas) y el equilibrio en la naturaleza. 

Del I Ching surgió la teoría del Feng Shui. En un principio, sólo las casas imperiales y nobles tenían acceso a esta maravillosa aplicación, los chinos lo llamaban “Aplicaciones de emperadores”, porque era un conocimiento mantenido en secreto y sólo al alcance de los más poderosos y ricos del imperio para mejorar su salud, mantener la fortuna, fortalecer su poder, etc. Hace unos dos mil años un emperador siguió el consejo de sus ministros; mandó enseñar a los pueblos cercanos lo más significativo de esta ciencia para que éstos tuvieran una vida mejor y descartasen la idea de invadir China, que tenía un clima más suave y una tierra más fértil. Con el tiempo la población comprobó sus efectos y empezó a popularizarse su aplicación.

A este conocimiento incompleto se le llama San He Feng Shui y es menos significativo. Su uso es más conocido por la población en general. El Feng Shui que siguió guardando las casas imperiales y nobles se le llama San Yuan Feng Shui y su conocimiento llega a un nivel más alto.

Una de las escuelas más prestigiosas y mejor conservadas para impartir estas disciplinas es la escuela «San Yuan Jin Dan», que tiene su sede en Taiwán y su maestro Zen Hun Yuan, es un extraordinario experto en Feng Shui,  una de las pocas personas capaces de encontrar el «Nido de Dragón» (Long Xue) en el mundo.

El dragón chino representa la suerte, porque según la leyenda, era muy benéfico; ayudaba a la gente, traía la lluvia para las plantaciones, etc. Por tanto «Nido de Dragón» es sinónimo de buena estrella, el lugar donde la energía del entorno llega a un equilibrio natural pleno;  es el mejor sitio geográfico para ubicar viviendas, fábricas, edificios, templos, y especialmente tumbas. Es fácil comprobar su efectividad; lo difícil es saber encontrarlos.

Shu-Yuan Chen 
Profesora de I Ching y Feng Shui en «La Biotika»

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